La asignatura que hace a los niños más inteligentes y está siendo ignorada en España


La neurociencia avala que el aprendizaje de música beneficia el desarrollo cerebral y optimiza los resultados académicos, pero la asignatura agoniza en Primaria

Cerebro, Pentagrama musicalEs horrible limitar las horas de Música, Plástica y Educación Física, porque son los aprendizajes más transversales que hay. También en Secundaria, pero especialmente en Primaria, el resto de asignaturas deberían construirse encima de estas tres». Es una de las frases de un vídeo que se ha visto en Internet 3,3 millones de veces en seis meses. Y no sale de boca de ningún juglar, artista o filósofo, que podría ser, sino de un científico, el biólogo genetista catalán David Bueno, que canta las excelencias del aprendizaje de estas disciplinas como potenciadoras del desarrollo del cerebro de los niños y garantía de una mejora en los resultados académicos del resto de asignaturas. Para aprovechar estos beneficios, propone básicamente romper con el esquema actual de enseñanza de Primaria, vertebrado por materias como Matemáticas, Ciencias, Lengua… para crear un nuevo cuerpo con esas tres como tronco. Algo así como intercambiar las ‘serias’ por las ‘marías’.

En concreto, según Bueno, «la música es una gimnasia cerebral, es de las pocas actividades que activan todo el cerebro simultáneamente; más que resolver una multiplicación. Debería haber música en todos los niveles, no solo escuchar música, sino tocar música, un instrumento, el que sea, y cuanto más complejo más se activa el cerebro. No me refiero al mito de escuchar a Mozart, sino a cualquier músico». Recuerda que la neurociencia lleva 20 años acumulando estudios en esta dirección. «Pero hace falta que los que hacen las leyes, los currículos, se fijen en los avances de la ciencia», añade.

Hace precisamente dos décadas, el doctor Martin F. Gardiner, director de la Escuela de Música de Providence (Rhode Island), aseguraba en la revista científica ‘Nature’ (1996) que una educación musical y artística especialmente diseñada podía llevar a mejoras espectaculares en la lectura y las matemáticas. Lo comprobó con un experimento con niños de entre 5 y 7 años con malos resultados académicos que, tras haber recibido clases musicales, igualaron a los mejores en lectura y superaron a los de matemáticas. Desde entonces, como comenta Bueno, se amontonan las investigaciones en este sentido.

Fuente: www.abc.es

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